1) …te presentan a alguien que en principio te cae bien y de repente, pasado un tiempo, llega un día en el que te das cuenta que en realidad te cae fatal y no lo puedes ni ver?
Y te lo encuentras por todas partes y piensas “otra vez el tonto la mierda”, y siempre que se hace el gracioso, el listo o el simpático (y siempre que abre la boca en general) se mea fuera de tiesto y piensas “es que te contestaría, pero de lo único que tengo ganas es de darte un puñetazo”, y… buf! Cuánto estrés!
2) …te haces la maleta para ir de viaje o para volverte al piso de la universidad y tu madre te dice “llévate la cazadora, que van a bajar las temperaturas” y sabes que te la vas a llevar para pasearla, pero te la llevas y cuando llegas hace un calor de muerte y matarías por unos pantalones cortos?
Los de deporte no cuentan, que no llevan bolsillos y no puedo guardarme las cosas. ¿Por qué es necesario siquiera llevar pantalones cuando hace calor?
3) …te pones a hacer un examen que va viento en popa, estás eufórico porque te vas a quitar una asignatura gorda, y cuando le das la vuelta a la hoja para ver el siguiente problema notas como se detiene el tiempo, te entran sudores fríos y si estuvieras en un manga verías como un libro de apuntes gigante se te cae encima?
Y si estuvieras en un libro de Terry Pratchett aparecería la Muerte y diría algo así como “SE HA QUEDAO BUENA TARDE, EH?”, pero como estás en el mundo real, tu cara se convierte en el emoticono ¬¬ y sólo se te ocurre pensar “mierda”. Pero no un “mierda” convecional, sonoro y que casi puedes paladear al salir de la boca, sino un “mierda” seco, escueto, extremadamente expresivo, de esos que entran en una sóla sílaba.
…i demà més.